La forma en la que accedemos a los edificios está cambiando.
Lo que durante décadas dependió de tarjetas físicas hoy comienza a migrar hacia un modelo completamente digital.
De acuerdo con un estudio reciente de HID, el 74% de las organizaciones a nivel global ya está adoptando o planea implementar credenciales móviles, impulsadas principalmente por la necesidad de fortalecer la seguridad.
Pero más allá del dato, la conversación relevante está en cómo esta transformación se está dando en la práctica, particularmente en Latinoamérica.
Para entenderlo mejor, integramos la visión de Jorge Bejarano, Gerente Senior de Ventas de Identidades Móviles para Latinoamérica en HID, quien trabaja directamente con implementaciones en distintos sectores de la región.
Aunque el crecimiento es acelerado, la adopción aún está en una etapa de expansión.
En palabras de Jorge Bejarano:
“El mercado de credencialización virtual continúa creciendo a tasas de doble dígito en Latinoamérica, pero su adopción aún es baja frente a las credenciales físicas.”
Este punto es clave:
no estamos ante una tecnología emergente, sino ante una tecnología madura en proceso de adopción.
Esto abre un escenario particularmente interesante para el sector inmobiliario:
la posibilidad de implementar soluciones que ya están probadas, pero que aún tienen amplio margen de crecimiento.
Además, una de sus ventajas más relevantes es su flexibilidad:
No todos los sectores avanzan al mismo ritmo. En Latinoamérica, la adopción está siendo liderada por industrias donde la gestión de identidad es especialmente crítica.
“La banca está liderando la implementación, por la necesidad de gestionar grandes volúmenes de usuarios de forma segura, distribuida y con altos estándares de ciberseguridad.”
A esto se suman sectores como:
En todos los casos, hay un factor común:
operaciones complejas con alto flujo de personas.
Es precisamente en estos entornos donde las credenciales móviles generan mayor impacto, al mejorar la eficiencia operativa y reducir la fricción en el acceso.
Uno de los cambios más relevantes no es tecnológico, sino operativo.
El rol del facility manager evoluciona de administrar tarjetas físicas a gestionar identidades en tiempo real.
“El principal desafío es gestionar el ciclo de vida de la identificación. Las credenciales virtuales permiten automatizar procesos como emisión, suspensión o revocación, algo muy difícil de lograr con credenciales físicas.”
Esto implica:
El resultado es claro:
menos operación manual, más control estratégico.
Uno de los errores más comunes al evaluar estas soluciones es compararlas únicamente contra el costo de una tarjeta física.
Sin embargo, el análisis real es mucho más amplio.
“Los costos asociados a emitir, administrar y distribuir credenciales físicas suelen superar el costo de una credencial virtual.”
Cuando se consideran factores como:
la credencial móvil deja de ser un gasto tecnológico y se convierte en una herramienta de eficiencia operativa.
Si hay un factor que está acelerando la adopción, es la seguridad.
“Las credenciales móviles ofrecen niveles de seguridad comparables con tecnologías avanzadas como DESFire EV3, pero con ventajas adicionales como protección en el dispositivo y autenticación biométrica.”
Además, incorporan beneficios difíciles de replicar con tarjetas físicas:
Esto cambia por completo la lógica del control de acceso:
de un sistema basado en posesión (tener una tarjeta) a uno basado en identidad y validación.
A pesar de ser una tecnología madura, los principales retos no están en la solución, sino en cómo se implementa.
Entre los más comunes:
“Cuando la credencialización virtual se integra correctamente con el sistema de control de acceso, la operación es mucho más fluida y se evitan errores.”
Esto refuerza una idea clave:
la tecnología por sí sola no resuelve el problema,
la correcta integración sí.
Más allá del acceso, las credenciales móviles abren la puerta a un nuevo tipo de información: datos sobre el uso del espacio.
“Estas tecnologías permiten generar metadata sobre la ubicación de los usuarios y habilitar integraciones con sistemas de geoposicionamiento en interiores.”
Esto tiene implicaciones profundas:
Incluso se vislumbran escenarios donde el acceso será completamente invisible:
“Podremos abrir una puerta sin sacar el teléfono, mediante sistemas que analicen la trayectoria y comportamiento del usuario.”
La transición será progresiva.
“Estamos lejos de un modelo 100% virtual, pero en sectores como banca ya existen implementaciones donde más del 95% de los usuarios utilizan credenciales móviles.”
Esto sugiere que el futuro no será uniforme, sino adaptado a cada industria.
Desde la perspectiva de IMEI BOMA, la adopción de credenciales móviles refleja algo más profundo:
el paso de edificios reactivos a ecosistemas inteligentes, conectados y centrados en el usuario.
No se trata únicamente de cambiar una tarjeta por un teléfono,
sino de redefinir cómo se gestiona la identidad, la seguridad y la operación dentro de los inmuebles.
Y en ese camino, la credencial móvil no es el destino final,
pero sí una de las piezas clave para construirlo.
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